miércoles, 24 de octubre de 2012

La salida del colegio

Casi todos los días llevo y recojo a los niños del colegio. La mayoria de las veces los espero detrás o pegadita a la verja. Pero en alguna ocasión, entro y me quedo al lado de una columna del porche contemplando la salida y me encanta. Es como una coreografía, millones de colores de distintos tamaños, se cruzan casi sin percances. Niños altos, bajos, feos y guapos, sucios y recién peinados, oliendo a colonia y a pis. Pero todo con su ensayo previo. Salen los pequeñitos de infantil, una clase, dos, tres, comienza el barullo, "mami", "mamiiiiiii", baja alguna clase se primaria, con una profesora a la cabeza y casi ningún niño fuera de la fila, luego siguen saliendo niños de cuatro o cinco años, alguna clase a la que estan llamando al orden se retrasa y... comienza el espectáculo, filas y filas de niños con una profesora al frente, baja segundo, cuarto B, algún sexto y llegan las profesoras de la guardería de la tarde y los profesores de las extraescolares, y sale un tercero y se abre la puerta del "chaletito" (dicese del aula prefabricada del patio, muy querida por los niños por su cercanía al rrecreo) y salen niños, y niños y niños. Y suena música, Mozart, Shakira, .... No se oye llorar. Se oyen risas y regaños y notas, y madres y padres y hermanos y tatas, y abuelas y carritos y niños y profesoras y meriendas y olvidos de chaquetas y colores y colores y colores Me encanta verlo, me emociono al verlo. ¿Es por la vida?, ¿es por las posibilidades?...qué más da.