miércoles, 13 de marzo de 2013

Seis años.

Seis años: Cómo hacer cuando tienes un tesoro en las manos que tienes que cuidar, proteger, y eres responsable en parte de que se desarrolle en todo su potencial. Porque es un tesoro que cambia, es precioso ahora, fue precioso antes…y será incalculable después. Frágil y vulnerable o lleno de fuerza y recursos. No sabría decirlo. Me preocupa estropearlo, no estar a la altura de su valor. Sorpresa tras sorpresa, cuando nació, cuando casi no lloró, cuando durmió y cuando abrazó a todo el mundo. Cuando tenía el pelo de punta y cuando se le empezaron a caer dientes. Silencioso y sonriente, presionado por dos hermanos con lo que se disputa todo, sacando fuerzas de flaquezas y desarrollándose de la mejor manera posible. Ser del equipo que gane, irse a vivir fuera, a una ciudad grande y bonita, ser famoso, ganar al ajedrez, sacarle el cerebro a un hermano y aplastar al otro porque qué bien se estaría sin hermanos. Acompañado de millones de peluches y de un ejército de incondicionales, porque eso es lo que somos todos cuando tratamos con él. Él es su mejor amigo. Estoy impaciente por verle crecer y conocerle de mayor, estoy asustada de que crezca y de que cambie. Disfrutar de un tesoro que dura un día y que es un nuevo tesoro, distinto al día siguiente. Pués feliz cumpleaños, cielo, no sabes lo afortunados que somos de tenerte con nosotros. Besos: mamá.