jueves, 7 de noviembre de 2013

11 años de...(oda a la maternidad)

11 años de… Hace once años que nació Guille y por tanto 11 años que soy madre, mamá, la mamá de Guille, la mamá de…, es decir, cambié de identidad. Más bien añadí una identidad nueva, o descubrí una parte desconocida de mí. No me gustan los cuadritos del Facebook sobre que madre no hay más que una, o que no hay nadie que te quiera más que tu madre o que todas las madres se sacrifican… Las madres son humanas, hay días que las odio a todas, quizás porque me identifico con ellas, manipuladoras, victimistas, mentirosas y, sobretodo, muy sutiles. Yo soy así, por eso lo reconozco. También he sido muy crítica con mi madre, por lo que hizo, por lo que no hizo, porque “por supuesto” yo lo hubiera hecho mucho mejor que ella. También critico a mi hermana, suegra, cuñadas y amigas, a todas las veo como a madrastras de blancanives. También a las madres de la consulta, a las de urgencias, y a las de…. Hasta que me canso y veo cuanto me cuesta aceptar no ser una madre perfecta e ir proyectándome en todas. Pero de vez en cuando, cuando soy más amable conmigo misma, comienzan a caerme bien, veo los recursos que yo no tengo o que todavía no he aprendido, admiro cómo han sabido solucionar problemas dificilísimos o cómo se toman los contratiempos, o…simplemente cómo disfrutan siendo madres. A mi me cuesta mucho conciliar mis múltiples personalidades, niña, madre, novia, pediatra…pero he de decir que ser madre es la experiencia que más me ha hecho pensar, sentir, reflexionar y disfrutar. Llorar y enfardarme y equivocarme y neurotizarme. Qué más me ha hecho vivir. Lo haré bien o mal o regular o normal, pero es verdad que no puedo pensarme sin ellos, soy yo con ellos, aunque espero que ellos sean conmigo a una distancia prudencial. Dar las gracias a aquellos que me ayudan y paran y me enseñan todos los días cómo disfrutar más de mis hijos. Y hoy me saltaré todas las dietas para comer tarta y beber a la salud de Guille y de las madres que disfrutan de serlo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Cuadro impresionista.

Inmersa completamente en mi bucle, solo tengo impresiones. No hay hilo conductor. ¿En qué momento se encuentra cada uno?, yo hoy no lo sé. Momento de estar con una misma, poco inclinada a la exaltación de la amistad o al inicio de grandes proyectos o a reanudar los antiguos. Ahora me toca a mí estar conmigo, ¡qué egoísta!. Estoy sin estar. Vislumbro lo necesario a pesar de no ver claro, casa, familia y poco más. Conservar lo imprescindible a toda costa. Y mientras dejo volar la imaginación, pero luego sueño y me da ansia, ansia de lo que no tengo o lo nuevo. Y me da por volver al principio, vuelvo a Madrid, con mis padres y eso me calma, con la familia extensa y así me reconozco, y me dejo llevar en lo demás. Las cosas duelen menos, me arriesgo más en ser sincera con el momento en concreto porque me lio cuando quiero pensar en lo que me pasa. Así que digo: "pues no lo sé, no es el momento". Desde lejos todo me parece bien, todo tiene una explicación u otra, nada tiene que ver conmigo y no duele, eso es "La Nada". Y luego vienen las coincidencias, el ser tan parecidas que ya sabemos de qué pie cojeamos y nos vigilamos y desconfiamos pero nos caemos bien...¿o no?, y cada una tenemos cosas que la otra desea, ¿o no?, malditos sueños que vienen a perturbar lo que tenemos claro. Qué poder tienen la escritura y los sueños. Disociarme en la realidad y en la persona que habita mi cabeza. Igual sigo disfrazada mientras me aclaro y escribo algo coherente. ¿Esto es la "libre asociación de ideas"? Ya.